En 1950, observando la constante quiebra de muelles de los vehículos que circulaban en la región en carreteras de tierra en medio a la mata virgen, Ronald Tkotz comienza a pensar en lo que años después sería a AESA.
Así, en ese mismo año nace la Fábrica de Muelles Blacksmith, lejos de proveedores de materia prima y alejada de los grandes centros.
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