Además del crecimiento y reconocimiento en Brasil, AESA ya había conquistado la confianza del mercado internacional, para el cual exporta a más de 30 años. Hoy, sus productos llegan a más de diez países de América Latina, además de África.
El siglo XXI llegó y con él una nueva fase en AESA. Movida por el objetivo de transformar la idea de Responsabilidad Ambiental en acciones efectivas, AESA implementó diversos procesos orgánicos y limpios, buscando la disminución progresiva del nivel de residuos. También incentivó la colecta selectiva y el reciclaje de la basura dentro de la fábrica.
AESA no dejó que su meta de evolución visible quedara restricta a los negocios y atravesó el tiempo incentivando el crecimiento profesional de sus funcionarios, estimulando el desarrollo de su comunidad, apoyando y patrocinando movimientos culturales, sociales y deportivos a través de proyectos como la creación del sitio cultural educativo Aldea Numaboa y del sitio de la Orquestra de Cámara Solistas de Londrina.
Nuevas tecnologías fueron adquiridas por AESA, que en una sociedad con el Núcleo de Manufactura Avanzada (NUMA) de USP de São Carlos, pasó a se preparar para la automación de toda la fábrica.
Entre las innovaciones en equipos y procesos estaban la tecnología avanzada en conformación de materiales, el shot peening, la pre carga, el tratamiento térmico a gas con control electrónico y la arqueadera con control numérico computadorizado.
En 2005, AESA conquista la certificación ISO 9001:2000 de su sistema de gestión de la calidad, moderniza su logotipo, se muda para una nueva sede y fortalece todavía más los lazos con sus clientes.
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